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EL
IDIOMA
En
la Bolsa de Comercio, Julián Martel encuentra "Promiscuidad
de tipos y promiscuidad de idiomas. Aquí los sonidos ásperos
como escupitajos del alemán, mezclándose impíamente
a las dulces notas de la lengua italiana; allí los acentos
viriles del inglés haciendo dúo con los chisporroteos
maliciosos de la terminología criolla; del otro lado las
monerías y suavidades del francés, respondiendo al
ceceo susurrante de la rancia pronunciación española"
(1).
Para algunos inmigrantes -los españoles- y para quienes lo
habían aprendido antes de emigrar, el idioma no era un obstáculo
más entre tantos que se les presentaban. Para otros, en cambio,
era un problema ante el que reaccionaban de distinta manera: intentando
hablarlo o negándose deliberadamente a la incorporación
del mismo.
Hubo diferentes formas de aprender castellano. Nos ocuparemos de
ellas. Y también de quienes no quisieron aprenderlo.
Notas
1. Martel, Julián: La Bolsa. Buenos Aires, Huemul, 1979.
Prólogo de Diana Guerrero.
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