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QUE COMIAN
En
el Hotel de Inmigrantes
"Desde
el Hotel de Inmigrantes, su primera escala en el país, los
hábitos gastronómicos de la inmigración invadieron
el país. El protagonismo fue de las pastas en todas sus variaciones
formales: ravioles, ñoquis (y por supuesto la preparación
de los del 29 y el dinero debajo del plato), canelones, tallarines,
macarroni, capelletti, fettuccini, agnolotti y lasagnas; seguidamente
la pizza -impulsada por la migración del Mediodía-,
la milanesa, el pesceto, los escalopes, los fiambres, los risottos
las salsas de tomate como acompañamiento (bolognesas, parmesanas,
filetto), el pesto, el aceite de oliva, las frutas secas, y la difusión
del consumo de aceitunas, quesos (parmesano, gorgonzola, pecorino,
caciocavallo, fontina, ricotta) y vinos (nebiolo, barbera, chianti,
toscano)" (1).
Los
personajes de La logia del umbral, de Ricardo Feierstein, recuerdan
que allí les dieron "pan y carne, en platos de lata.
(...) Y algunos religiosos (...) no querían comer. Decían
que la carne era treif, impura. Que no era para nosotros, judíos
de fe" (2).
José
Wanza no alude a la alimentación que recibió en el
Hotel, pero sí refiere que, al iniciar el viaje hacia Tucumán,
le dieron un kilo de pan y media libra de carne, para una travesía
de cuarenta y dos horas (3)
En uno de sus cuentos, Luis León presenta un personaje que
recuerda que en el Hotel había, además de "peleas
en idiomas desconocidos" y "camas altas casi inalcanzables",
"trozos de matzá pisoteados, molidos por los gruesos
zapatones de inmigrantes que iban y venían sin verlos"
(4).
Al protagonista de un cuento de Santiago Korovsky "Lo hospedaron
en un hotel sucio y viejo, donde la gente dormía en el suelo,
y la comida no era mejor que la del barco. De allí se fue
a los cinco días, no porque quisiera sino porque lo echaron"
(5).
En
el 2000, un panel en el Hotel reproduce las palabras de Pablo Nowak.
Este hombre, llegado a la Argentina en 1949 recuerda los magníficos
asados que se hacían al mediodía y agradece las que
califica como sus primeras buenas comidas de toda la vida (6). Sesenta
y ocho años después de haberse hospedado allí,
José Arias expresa: "Nos daban comidas y abundantes"
(7).Teresa Joan, décadas más tarde, recuerda el olor
a pan de trigo (8), y una húngara, protagonista de una anécdota
contada por el profesor Jorge Ochoa de Eguileor, estaba muy enojada
porque no había encontrado palmeras y cocoteros, ni un hotel
lujoso, pero todo su enojo se disipó cuando le sirvieron
de comer (9).
Se desayunaba "café con leche, mate cocido y pan horneado
en la panadería del hotel escribe Horacio Di Stéfano-;
los almuerzos consistían en "sopas, guisos, maíz
pisado o legumbres, puchero criollo, estofado...". Había
"colas para la entrega de vituallas, luego el cocinero servía
los alimentos, y las largas mesas de comensales quedaban ocupadas
en medio de un incesante murmullo de voces y chillido de vajillas"
(10).
Sergio
Limiroski escribe: "Muchos de estos niños de las familias,
hoy convertidos en abuelos, recuerdan al viejo hotel -que funcionó
hasta 1952- con aquellos largos tablones donde se comía,
los tarros de metal con que se tomaba la leche, las camas marineras
donde se dormía, mientras esperaban que sus padres consiguieran
el trabajo que les permitiera quedarse" (11).
John Argerich afirma que los inmigrantes italianos cazaban pajaritos:
"se los morfaban con polenta, como hacían los nonos,
dejando sin gorriones la zona de Retiro, en que se erigía
el Hotel de Inmigrantes, única posada del mundo donde daban
catrera y chupi sin pagar" (12).
Los
judíos que llegaron en 1891 en el Pampa fueron alojados en
el Hotel de Inmigrantes; allí se suscitó otro inconveniente:
"No sé de dónde surgió la versión
que los cocineros y el personal eran judíos españoles
y por consiguiente todo era kosher. Y ¡ah! Por primera vez
durante todo el viaje, todo el pasaje disfrutó de una buena
cena. Al día siguiente una comisión de mujeres fue
a investigar a la cocina para ver si salaban la carne y se encontraron
con una cabeza de cerdo sobre la mesa. Volvieron amargadas y tratando
de vomitar lo que habían comido la noche anterior".
De
Buenos Aires viajaron a Miramar (Mar del Sud?) y fueron hospedados
en el Hotel Atlántico, donde permanecieron hasta que se inició
el traslado a Entre Ríos. Chajchir escribe en sus memorias:
"Lo que recuerdo de allí y lo conservo aún hoy
día, es el gusto del té recocido y endulzado con azúcar
negra, la que no era refinada y que hoy la llaman azúcar
rubia. Ah! Hasta me parece que siento el gusto y el olor del té
recocido con azúcar negra".
Recuerda
en otro pasaje: "Nos habían dado matze para cuatro días,
por lo que una delegación viajó a Villaguay y regresó
al otro día en el tren con 5 bolsas de harina. De inmediato,
al primer día hábil de la semana de Pésaj,
jal-amoed, o mejor dicho la noche antes, calentaron y amasaron con
palos improvisados. Una espuela de bota que se quitó un peón
sirvió para cortar las hojas".
Cuenta
una travesura que hizo con otros compañeros: "Yo sí
que tomé clandestinamente un vaso de leche. Un día
nos juntamos tres muchachos y fuimos por una senda a una casita,
de la que habíamos oído que convidaban con leche a
los visitantes. Fuimos repitiendo todo el camino la palabra leche
para no olvidarnos. Llegamos, el más grande de nosotros dijo
-leche-, largaron una carcajada y nos dieron un vaso de leche a
cada uno. Como no sabíamos cómo decir gracias, hicimos
una reverencia en señal de agradecimiento. Y hubo más
carcajadas" (13).
Notas
1 Alvarez, Marcelo y Pinotti, Luisa: op. cit.
2 Feierstein, Ricardo: La logia del umbral. Buenos Aires, Galerna,
2001.
3 Ochoa de Eguileor, Jorge y Valdés, Edmundo: Donde durmieron
nuestros abuelos. Los Hoteles de Inmigrantes de la Ciudad de Buenos
Aires. Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio
Argentino.
4 León, Luis: "Chacarita. Vísperas de Pésaj",
en SEFARaires, www.sefaraires.datafull.com, N° 2, Junio de 2002.
5 Korovsky, Santiago: "Esperanza", en "Bienvenidos
al concurso literario 1997. El Jardín de la Esquina/ Aequalis/
Buenos Aires/ Argentina.
6 Nowak, Pablo: en audiovisual del Hotel de Inmigrantes, citado
en un panel en el Hotel en 2000.
7 Arias, José: "Disqueprensa" en La Prensa, Buenos
Aires, 1998.
8 Joan, Teresa: Libro de visitas del Hotel de Inmigrantes, 2002.
9 Markic, Mario: "En el camino", TN, 12 de septiembre
de 2002.
10 Di Stéfano, Horacio: "El Hotel de Inmigrantes: albergue
para la nostalgia...", en TANGO SHOW El lugar del Tango en
internet. 1999.
11 Limirosky, Sergio: "Y entonces llegaron Ellos", en
La Prensa, 17 de octubre de 1999.
12 Argerich, John: "Los grandimbento deste mundo -sic- (Dónde
se habla de tarro e inspiración)", en www.amasijo.com.
13 Chajchir, Mauricio: op. cit.
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