INMIGRACION Y LITERATURA

Por María González Rouco

COSTUMBRES

Cantar


Así como les gusta contar, a los inmigrantes también les gusta cantar. Cantan en su tierra, en el barco, y cantarán también en la tierra nueva.

Villoldo evoca al gringo que canta: "Sos para el canto, che, gringo/, como para el bofe el gato/ tomá una grapa d'Italia/ y descansemos un rato" (1). En el tango "La Violeta", de Nicolás Olivari, encontramos al inmigrante nostálgico que bebe y canta: "Canzoneta de pago lejano/ que idealiza la sucia taberna/ y que brilla en los ojos del tano/con la perla de algún lagrimón..." (2). En el poema "Antiguo Almacén 'A la ciudad de Génova'", evoca al italiano Miquelín, quien "Mientras le duraba la plata cantaba,/ cantaba las lejanas canciones milanesas de su tierra/ y hombreaba recuerdos como hombreando cereal.../" (3).
Gustavo Riccio, en el poema "Elogio de los albañiles italianos", asocia el canto con la realidad social de los inmigrantes. Ellos cantan mientras trabajan, pues "en lo alto sienten ellos/ que una canción de Italia se les viene al encuentro" (...) Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio:/ el nido que construyen no es para su reposo,/ el lecho que levantan no es para sus retoños.../ ¡Ellos cantan haciendo las casas de los otros!" (4).

Cantaba un italiano que vivía en Villa Pueyrredón. Escribe Manuel Enrique Pereda: "Recuerdo al viejo Don José cuando regresaba del 'laburo' en el ferrocarril, previas paradas en fondas y bodegones, gustando con sus paisanos el vino servido directo de la bordalesa, entrar a casa entonando canzonetas de la Italia que un día dejó para venir a 'hacer la América' " (5).

Roberto Fontanarrosa presenta en una de sus historietas a un italiano amante de la música. Es don Nino, que lleva en el hombro un loro, al que le ha enseñado a cantar el himno de su tierra (6).

Canta uno de los gauchos judíos de Gerchunoff: "Jacobo, cansado del caballo, afila la daga en el alambre del corral, y al oír a Rebeca, comienza a cantar como Remigio: Pensamiento mío... Vidalitá" (7).

Cantaban los picapedreros en Tandil: "Siempre se cantaba en las canteras: en las fiestas, en las huelgas, en las calles, en las casas, en el trabajo, en la soledad y en la compañía" (8).

La investigadora Olga Weyne destaca la afición por el canto que sentían los alemanes del Volga que emigraron a América: "Parte del cancionero popular fue, por su lado, recuperado por estudios e investigaciones específicas salvándose así del olvido una fuente importante para el rastreo de su cultura.

El canto sigue siendo, en efecto, una de las manifestaciones grupales preferidas de esta comunidad. Es de lamentar que mucho de este material existente en nuestro país continúe sin traducción, manteniéndose así el desconocimiento de gran parte de este rico folklore. Tanto en el Volga como aquí, si bien los lugares considerados naturales para cantar eran la iglesia o el templo, siempre tenían una canción adecuada para cualquier circunstancia. Los momentos festivos o de trabajo comunitario: bodas, bautismos, cosechas, o aún las situaciones dramáticas como entierros y funerales, servían para que armonizaran melodías a dos o tres voces, con absoluta naturalidad" (9).

Entre los galeses, "El Eisteddfod -('estar sentado' en idioma galés) tradición heredada de los antiguos juegos florales celtas- se transformó en la más antigua celebración cultural de la región, ya que es un festival anual del canto y la poesía y hoy está incorporado al patrimonio Patagónico" (10)
De su tierra trajo el croata Kovacic los villancicos. Los transcribe en sus memorias, para que en América también puedan cantarlos (11).

Cantan los armenios. En su futuro hogar -piensa el protagonista de una novela de Bedrossian-, "seguramente, su padre podría entonar aquellas nostálgicas canciones armenias que canturreaba los sábados, después de cenar. Krikor, extrañamente, sólo cantaba Anush karún (hermosa primavera) en invierno y en las noches de lluvia" (12).

Y cantan los gitanos. Algunas de sus composiciones han sido recopiladas por Perla Miguelí y transcriptas musicalmente por Pedro Leguizamón. Escribe Miguelí: "las canciones nuestras están basadas siempre en hechos reales, en acontecimientos que han pasado. Son anécdotas cantadas, inspiradas por el protagonista o por algún antepasado que transmitió el caso como canción. Pequeñas historias que pueden haber parecido importantes sólo para el grupo, en el momento de componerse, pero que con el paso de las generaciones adquieren una grandeza especial, una ternura, una bella sencillez, una frescura que nos cautivan a los que tenemos en nuestros oídos mucho más material de música (por discos, cassettes, compactos, radio, televisión, etc) que los que se podrían tener en otras épocas. Muy ocasionalmente, hoy en día en alguna fiesta o reunión se entonan canciones gitanas, para sorpresa y deleite de los presentes" (13).

El canto lírico era la pasión de un antepasado de Ana María Shua: "un muchacho joven, polaco, bohemio, pobre y enamorado de la música. También un excelente tejedor, especialista en fajas, ducho en la destreza textilera de entrelazar los hilos de goma con los de algodón. No sólo de pan vive el hombre: el tío vivía también de su amor a la música. Se las había arreglado para que lo tomaran como comparsa en el Colón. Sus patrones apreciaban su trabajo, pero cuando había ensayo general, el hombre desaparecía. Inútil amenazarlo con el despido: nada le producía tanta felicidad como estar disfrazado, compartiendo el escenario con los mejores tenores del mundo. ¡Estuve a un metro de Tchaliapin! Gritaba entusiasmado. ¡Ian Kepura me cantó casi al oído! decía, con una alegría inmensa" (14).

La afición por el canto se hereda en la familia de Julia Zenko: "El abuelo de Julia cantaba en los templos judíos y era actor aficionado. El papá era carnicero y cantante de tangos. Ella jugaba a ser cantante desde que aprendió a hablar (...) 'Yo fui criada con muchas músicas en mi cabeza', reflexiona" (15).

No sólo las ocasiones alegres se acompañan con canciones. Enrique Novick evoca, en "Balada para un padre ausente", el efecto que la música de su tierra tenía en un padre enfermo de Alzheimer: "Cuando le/ cantaba,/ próximo/ a su lecho,/ canciones/ antiguas/, sin nombre/ ni dueño,/ que hablan/ de una aldea/ con hornos/ de piedra,/ cerca de las/ casas,/ sus pisos/ de tierra,/ Marc Chagall/ brotando/ de acequias/ y techos;/ que él/ acompañaba/ con su voz/ pausada,/ rescatando/ estrofas/ tras un gesto/ austero,/ y un temblor/ extraño/ que escurría/ en su cuerpo,/ peces abismales/ y negros,/ hasta ser un eco/ más/ entre los ecos,/ que suelen/ merodear/ por mi cerebro" (16).

Otra canción es la que evoca, en "Celestes ojos italianos", el poeta Francisco de Madariaga, quien pregunta a su madre fallecida: "¿Estarás cantando la canción que cantaban/ tus celestes ojos italianos?/ ¿O estarás escuchando cómo canta mi corazón,/ que fue la única maravilla en tu terror a/ los viejos gauchos bandoleros y en tu/ fracaso?" (17).
En el cantar se advierte una espontánea vocación artística, y una memoria que no quiere fenecer.


Notas
1 Villoldo, citado por Colegio Schönthal en "Bajaron de los barcos", www.monografias.com.
2 Olivari, Nicolás: "La Violeta" citado por Gustavo Cirigliano, en "Disquisiciones tangueras", en El Tiempo, Azul, 30 de septiembre de 2001.
3 Olivari, Nicolás: en Historia de la literatura argentina. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo).
4 Riccio, Gustavo: en Historia de la Literatura Argentina. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo).
5 Pereda, Manuel Enrique: Nuestra querida Villa Pueyrredón. Buenos Aires, Del Carril Impresora, 1986. Citado por Eduardo Criscuolo en "Páginas para el recuerdo de Villa Pueyrredón", El Barrio Periódico de Noticias, Año 6, N° 62, Buenos Aires, Mayo de 2004.
6 Fontanarrosa, Roberto: "Inodoro Pereyra 'El renegáu' ", en Clarín Viva, 24 de febrero de 2002.
7 Gerchunoff, Alberto: Los gauchos judíos, en Feierstein, Ricardo (selecc. y prólogo): Alberto Gerchunoff, judío y argentino. Buenos Aires, Milá, 2001.
8 Nario, Hugo: "Cortando piedra", en Todo es historia, N° 178, Marzo de 1982.
9 Weyne, Olga: El último puerto. Del Rhin al Volga y del Volga al Plata. Buenos Aires, Editorial Tesis/Instituto Torcuato Di Tella, 1986.
10 S/F: Hotel Gwesty Tywi, Gaiman, Patagonia-Hosteria Galesa-Welsh ColonialB&B.
11 Anzorreguy, Chuny: El ángel del capitán. Biografía del capitán croata Miro Kovacic. Buenos Aires, Corregidor, 1996.
12 Bedrossian, Eduardo: op. cit.
13 Miguelí, Perla: "Introducción", en Miguelí, Perla y Leguizamón, Pedro: Primer cancionero gitano de la Argentina. Recopilación y notación musical. Mar del Plata, 1995.
14 Shua, Ana María: "Por amor a la música", en Clarín, Buenos Aires, 18 de mayo de 2003.
15 Kiron: "El canto es magia", en La Nación Revista, Buenos Aires, 27 de octubre de 2002.
16 Novick, Enrique: "Balada para un padre ausente", en La Prensa, Buenos Aires, 10 de enero de 1999.
17 Madariaga, Francisco: en La Nación, Buenos Aires, 10 de mayo de 1998.


La ética
La solidaridad
Hijos, nietos
Contar
Cantar
Festejos familiares
Año Nuevo
Carnaval

 

La ética, la solidaridad, el amor por los más pequeños, el respeto por los mayores, el recuerdo de quienes quedaron en la tierra natal, el contar y el cantar, son las constantes en las costumbres inmigrantes, que aún perviven en los descendientes americanos.



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