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LOS
OFICIOS
En
el barco
Algunos
inmigrantes pagaron el pasaje con su trabajo. Miguel Frías
recuerda que su abuelo trabajó durante la travesía.
En 2000, en el pueblo de su antepasado, el nieto imagina el día
en que partió el italiano: "No sé lo que piensa
en esa mañana de 1913 y ya no se lo puedo preguntar: tal
vez, en el reencuentro con su padre, trabajador en las cosechas
argentinas; tal vez, en la leña y las moras que debió
robar para sobrevivir al invierno; tal vez, en la cocina del barco
donde trabajará para cruzar el Atlántico" (1).
Deyacobbi,
otro italiano, se embarcó en 1882 como polizón, pero
fue descubierto. Entonces, lo pusieron a trabajar: quedó
"a cargo del panadero del barco que le enseñó
su oficio y le dio al llegar a Buenos Aires una recomendación
para la empresa Molinos Río de la Plata". Esa vinculación
gravitaría en su futuro: en Molinos, "comenzó
como corredor de comercio y por azar conoció los pagos de
Mar del Plata al llegar con un barco cargado de harina que demoró
más de un mes en descargar. Su primer emprendimiento fue
la compra del Molino Luro en sociedad con Guillermo Roux" (2).
El
padre de Juan Bautista Vairoleto considera que "era posible
costearse el viaje trabajando en el mismo barco, como habían
hecho otros, paleando carbón en las calderas" (3).
Notas
1 Frías, Miguel: "Noticias del mundo", en Clarín,
Buenos Aires, 3 de septiembre de 2000.
2 S/F: "El negocio del hielo", en La Capital, Mar del
Plata, 25 de mayo de 2000.
3 Chumbita, Hugo: op.cit.
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